Un nuevo modelo de banca digital: el Neo-APIBank

A punto de cerrar ya el 2016, todos tenemos puesta la mirada en las tendencias y cambios que nos traerá el 2017. Y entre estos cambios, uno con todo el potencial para transformar el sector de la banca online no solo a nivel tecnológico, sino conceptual.

Estamos hablando del modelo Neo-APIBank. Pero para entender este modelo tenemos que hablar antes de las APIs y de su papel en el sector financiero.

¿Qué es una API y qué supone para el sector de la banca online?

De forma muy simplificada, una API es una interfaz de programación de aplicaciones que permite a un software comunicarse con otro para el intercambio de datos, servicios y recursos. Este intercambio de datos, que se realiza en un entorno controlado y seguro, y supone la base de los ecosistemas de colaboración entre empresas.

Si nos centramos en el sector bancario, nos encontramos con que las APIs permiten a terceros tener acceso a datos de los bancos y, además, realizar cualquier transacción o contratación de productos.

Pero el uso de APIs no es nuevo para el sector, hace ya tiempo que se utilizan. Lo que es realmente un avance es la apertura de estas APIs.

Esta apertura se traduciría en que clientes y proveedores puedan tener acceso a múltiples datos financieros, de forma escalada, controlada y segura. Esto supondría un cambio sin precedentes en el sector bancario, poco dado hasta el momento a la compartición de datos y tecnologías, y cuyas modelos de colaboración con las Fintech están todavía consolidándose.

La apertura de APIs, un cambio de mentalidad, más que tecnológico

Como hemos apuntado, la importancia real de las APIs no es su tecnología en sí, sino el cambio de mentalidad que comporta su apertura para el sector.

El mercado apunta cada vez más en esta dirección, e incluso la normativa, como la nueva Directiva de Servicios de Pago Europeo (PSD2), da impulso a la idea.

Así, la banca tiene que decidir entre abrirse a modelos abiertos y colaborativos, o quedarse cada vez más fuera del mercado. Y por lo que parece la decisión tendrá que ser rápida, ya que los consumidores se adaptan rápidamente, y piden de forma proactiva, estos avances digitales. Y si no los encuentran en su banco de toda la vida, son mucho más propensos al cambio.

Pero además, la adaptación no solo impedirá perder cuota de mercado, sino que permitirá ganar en agilidad, potencial de innovación y seguridad.

El modelo Neo-APIBank

El modelo que, en este momento, parece más viable es el Neo-APIBank, que se traduciría, según la definición del estudio de Finnovating, «en una Plataforma Financiera API al más puro estilo de Apple Store Financiero, donde desarrolladores externos creen nuevos productos y servicios financieros utilizando el API de un banco, con la ventaja de que lo hagan por ellos y además compartan el beneficio.»

Un modelo sin duda que requiere un elevado desarrollo tecnológico, no solo a nivel de integración de APIs, sino de medidas de control y seguridad. Pero no creemos que este sea el reto real.

Sea este u otro modelo el que finalmente se imponga, lo que sí parece seguro es que requerirá un planteamiento abierto y colaborativo. Y esto sin duda sí que supondrá un reto para muchas entidades financieras más tradicionales, que deberán adaptar no solo su cultura corporativa y su enfoque estratégico a nivel de dirección, sino también ser capaces de transmitir esta transformación a todos los niveles de la entidad.